¿Silencio?

Hay palabras en las Escrituras que han recibido un trato muy interesante de sus traductores, sobre todo en lo relacionado a la mujer. Un ejemplo.

HESUCHIA, palabra griega que aparece en las siguientes citas del Nuevo Testamento:

2 Tesalonicenses 3:12

A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando TRANQUILAMENTE, coman su propio pan (LBLA)
A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando SOSEGADAMENTE, coman su propio pan (RVR1960)
De parte de Jesucristo, el Señor, los instamos y exhortamos a que trabajen y coman su propio pan SIN PERTURBAR a nadie (BLP)

1 Timoteo 2:11-12

Que la mujer aprenda CALLADAMENTE, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca CALLADA (LBLA)
La mujer aprenda EN SILENCIO, con toda sujeción, porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar EN SILENCIO (RVR1960)
La mujer debe aprender EN SILENCIO y con todo respeto. No apruebo que la mujer se dedique a enseñar ni que imponga su autoridad sobre el marido; debe, más bien, mantenerse EN SILENCIO (BLP)

Hesuchia denota una actitud, no la ausencia de voz. Fijaos cómo cambia de tono del texto de Timoteo, si se traduce igual que en Tesalonicenses. De repente, es posible pensar que Pablo, lejos de imponer una inhabilitación permanente a la mitad del pueblo de Dios (que por otra parte chocaría frontalmente con otras Escrituras), se dirige a un grupo de mujeres no formadas y les exige una actitud correcta al aprender (como le corresponde a cualquier alumno).