Liderazgo 101

Intento no dejarme enredar en esos debates tipo agujero negro, los que arrancan con preguntas como: “¿Pueden los cristianos beber alcohol?” o “¿La iglesia necesita liderazgo femenino?”. Pero a veces cuando voy mirando la sección de noticias de Facebook me tropiezo con comentarios tan memorables que no puedo soslayarlos.

“Muchas mujeres” – leí una vez – “poseen las cualidades morales y espirituales para el liderazgo, pero por ser mujeres carecen de la cualidad biológica para liderar”.

Tómate tu tiempo desovillando eso.

Más abajo, alguien había escrito: “Incluso los hombres no son lo suficientemente autoritarios para ser buenos líderes”. Y ese, precisamente, es el problema. Pensar que el liderazgo en el reino de Dios es cuestión de estar al mando.

El Señor ya dejó claro en su momento que ni de lejos lo era. Les dijo a sus discípulos con bastante contundencia que el liderazgo entre sus seguidores no iba a parecerse al del mundo: un ejercicio de poder. Iba a ser un ejercicio de servicio y de entrega.

Y ese es un ejercicio al que están llamados TODOS los miembros del Cuerpo de Cristo.

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